¿Has visto que algunos perros se parecen a sus dueños?


La explicación más común es que idealizamos a nuestros perritos e imaginamos que tiene lo mejor de nosotros; sin embargo, el parecido entre perros y humanos existe, y la ciencia lo respalda.


Sadahiko Nakajima, psicóloga de la Universidad Kwansei Gakuin de Japón, ha realizado diversas investigaciones sobre la creencia de que los perros se parecen a sus dueños. Un experimento llevado a cabo en 2009 mostró que los participantes eran capaces de relacionar a los perros con sus respectivos dueños simplemente mirando fotografías de sus caras. La evidencia de su investigación demuestra que esta creencia es empíricamente válida.

Para responder por qué surge este fenómeno Nakajima ejecutó otro experimento en el que le mostró una serie de fotografías a más de 500 personas. Las fotos incluían parejas aleatorias de personas y perros. En algunas tapaba los ojos o la boca del propietario, en otras los ojos o el hocico del perro. A los participantes se les pidió que seleccionaran las parejas de humanos y perros que se parecían físicamente entre sí. Los resultados del experimento fueron fascinantes.

Los participantes a quienes se les mostraron las fotos sin obstrucciones identificaron correctamente las parejas de dueños de perros la mayor parte del tiempo. Cuando se ocultaron las bocas de los propietarios, los participantes acertaban el 73 por ciento del tiempo. Pero cuando los ojos de los humanos o de los perros quedaron oscurecidos, la precisión de los participantes dependió prácticamente del azar: alrededor del 50 por ciento fueron correctas.

¿Por qué los perros se parecen a sus dueños?
Los resultados demuestran claramente que los individuos toman decisiones sobre la semejanza del dueño con el perro principalmente comparando características de la región del ojo; pero, ¿por qué la gente se parece a sus perros? Nakajima refirió que una de las principales razones de la similitud facial del dueño del perro es el llamado «efecto de simple exposición», también conocido como “familiaridad”.

La “familiaridad” es el mecanismo psicológico que nos incita a procurar cosas que son conocidas o parecidas a algo con lo que ya nos sentimos cómodos. Esto explica por qué estamos tan dispuestos volver a ver las mismas películas o por qué las canciones viejas son tan populares. Con los perros ocurre igual, elegimos a nuestros peludos amigos con base en cuánto nos recuerdan a nosotros mismos. En la mayoría de los casos, si los perros se parecen a sus dueños es porque los elegimos de acuerdo con nuestros propios atributos.

Fuente: http://www.huffingtonpost.com.mx/